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El nacimiento de Lúcido del Alba
Lo supe siempre


En cuanto me di cuenta que el valor del arte como lo había entendido toda mi vida, había sido traicionado 

y se desplomaba a pedazos, como una consecuencia inevitable del mercado salvaje

de “cuadros inventados”. 
Objetos, que sin conmover el alma de los miopes que miran.
Y que ciegos, al igual alcanzan a verlos.

Enterado ya, de que a nadie le importaba lo que el destino del  arte encarna en la vida humana. 
Y ante la farsa, de como la “obra de arte” se consagraba en “cosa objeto”

de valor disponible, “inflado” por los mercaderes,

en donde la creatividad esta al servicio de la competencia del mercado y las nuevas estrategias de venta.

Obras falsas abarrotadas en trincheras doradas, abruptamente fatuas, donde angurrientos coleccionistas, presentan sus exclusivas “obras de arte” amarradas en espacios ausentes de todo espíritu. Suspendiendo por segundos, la angustia de existir de aquellos espectadores creídos que en la apropiación exclusiva de formas vacías de todo contenido, encontraran el sentido de su vida.

Áreas muertas y sin identidad, promovidas por damas apócrifas de "buen gusto", 

una imaginería eternamente resplandeciente ante el territorio agonizante de una anónima sociedad,

en donde todo, y uno se usa, en un vasto e ilimitado basurero. 

Intoxicando e intoxicando. 
Agotado y agotando.

En el desesperado intento de recuperar aquel arrebatado territorio  

que me facilitara algún sentido en mi pasado.  

Recomencé a indagar en la verdad destinada a mi tarea artística,

fue así que me dedique al psicoanálisis y luego al análisis.

Desde y donde, sin saber ya, quien era quien, funde un personaje que nombré

 Lúcido del Alba,
que intentaba de-escribir algo.​​


 


​.Historia de un abuso

CORAZON DE MADERA

Después de varios años, cuando la niñez había partido. Regresó.
Me había convertido en un adolescente viejo. El, era un hombre exitoso y seguro, de regreso al pueblo.
Mantenía su rostro cortado por el viento, una nariz prominente y aguileña, el pelo con tintura y labios de cortesana. Durante nuestra niñez, Andrés, era el “vivo” del barrio, el líder, el que tomaba los riesgos, el seductor exitoso. Siempre supe que escondido detrás de esta parodia, ocultaba un enorme e inseguro pánico. El sabía, que yo lo sabia.
Andrés, volvía al pueblo… De paso, a una ciudad frente al mar. Se presento con su convertible ultimo modelo, reloj de oro y su soberbia inconmovible.
Si.  Era Andrés.
Alojándose en el lujoso y exclusivo “Hermitage” , me contacto por teléfono para reencontrarnos.
Yo seguía siendo mas joven que el y de ninguna manera lo admiraba, ni me interesaban sus ideas.
Mis ideas socialistas sobre la vida no eran de su aprobación. Tampoco me importaba.
Desde siempre estuvo claro que no compartíamos los mismos intereses. Solo una antigua imagen había quedado en su memoria  y como el era el que invitaba, mi estilo atendía sus juegos entretejidos entre lo falso y lo bruto. Sin prestarle demasiada atención retribuía su derroche, desde lo mas amargo en mi corazón y de mi vacío estomacal de artista hambriento.
Escucharlo era “mi acción artística”. Una performance.
Dentro del millón de posibilidades en esta practica, mi presunción crecía y aprehendía, recogiendo información para mi nueva serie de imágenes visuales sobre “Los brutos”. La producción de mi obra continuaba incansablemente. El expresaba su fe en el dinero y crecía en su vacío.
Reconformados, habíamos elegido avenidas extremadamente opuestas, en un escenario de fondo oscuro y negro crecíamos y peregrinábamos. Insistiendo en darle algún sentido a nuestras vidas, y como parte de una fracción gigantesca de esclavos, reconocíamos a los mismos amos, coexistiendo en lo único que teníamos en común: La fe.  
A la hora establecida del reencuentro, paso a recogerme por mi estudio en su convertible descapotado, rojo y único. Acudíamos a los restaurantes de moda, los mas caros y exquisitos en donde todo era naturalmente falso y muy desabrido, y sin darme cuenta se iba construyendo por delante, metro a metro, un camino muy angosto, conocido, que nunca había recorrido hasta ese momento. Lejos muy lejos, había escogido no transitarlo, esa era mi fe, y aunque la pelea estaba negociada, y vendida de antemano, mi fe estaba consolidada.
Salimos un día y otro, una noche y otra, nos volvimos a encontrar semanalmente. Algo el admiraba en mi, lo cual alimentaba mi enorme ego, instalado en el universo de aquellos años jóvenes de bohemia.
Por la noche, fuimos al bar, la boîte del “Hermitage”, lugar que los mexicanos nombrarían como “antro”, territorio ajeno, frio y alejado de mis costumbres. Ese terreno era el espacio del futuro inmediato, mediando los tragos, tratando de tener el alma limpia, hasta que el alcohol la contamina. No me arrepiento de haber pasado por allí.  Multitud de gente bailando, al ritmo de quien corta algodón en la tormenta. Todo se mueve muy rápido.
Ellos lo saben, pero nadie quiere enterarse que el final de la carrera se aproxima, reconociendo que en el pequeño pueblo de pescadores, están sentenciados de antemano.
Suena la música en sus doradas campanas de cartón y  la luz se filtra por las rejas, para que las “pájaras”, desplieguen su belleza de hembra exótica, repetida y amarilla. Andrés se movía cómodamente y a “sus anchas”. Relegando la ofrendas similares, elogiando a la mas bella, reconociendo de inmediato a aquella que era también “la mas bella” para mi.  Repitiendo el desafío de las campanas de largada, hasta que dejan de sonar sacrificadas en una competencia sin adversarios. Yo no podría ser una amenaza para el.  Luego de varias horas de alcohol y aturdimiento, partimos en el lujoso convertible, éramos un total de seis desconocidos pasajeros.
Aun sin saber su nombre, ella me llamaba la atención.

Imposible.
El predador estaba a su lado, alrededor de la jauría, agazapado, midiendo su salto mortal. Las campanas de cartón ya se habían roto, y sobre su torso joven, tan borracha y bella dejaba que la luna se percibiera sobre su piel.
Andrés. Como un tambor que estalla y se rompe, comenzó a conducir el auto a una velocidad inexplicable. En mis orejas, tintineando, como un eco enloquecido, escuchaba los restos del cartón a la distancia, no me asustaba en lo mas mínimo. Hacia delante y fascinado desde mi hueco, observaba a la muchacha sentada por delante, en el medio. A su izquierda, el cabecilla y a la derecha el anónimo predador.
El convertible, al descubierto se fue dirigiendo hacia el camino de la costa, bordeando el mar, luego de pasar el acantilado, llegamos al  bosque cercano de la playa, en donde el auto se detuvo: Barranca de los Lobos. Descendimos todos. En la vanguardia, Andrés, amenazaba con los rugidos de una bestia,  intimidando a la muchacha, inconsciente y enredada, y que confundida no sabia como responder.  
Hasta que comenzó a empujarla.

Y en esa noche, que había sido hecha para el amor. Ya no mas. La luz se fue extinguiendo.


Arrastrándola, hacia el bosque, ante mi mirada atónita y el festejo de los otros. Se detuvo frente a un árbol a lo lejos, marcando el territorio. Mientras la jauría en celo celebraba la fiesta del macho, amenazando y repicando agitadamente sobre sus tambores de cuero, hasta agotarlos.
Afirmando el triunfo del violador, el macho líder en su secreta y recóndita vida comenzó a golpearla, inclinándola…y como un arco roto, la arrojo con fuerza contra la raíz del árbol,  ya en el tierra comenzó a forzarla sexualmente.
Tendrá que ser un hombre débil sobre a una mujer fuerte, o un macho fuerte sobre una hembra débil.

Y en esa noche, que había sido hecha para el amor. Ya no fue.


Permanecíamos como a unos treinta metros, me tapaba los oídos y no podía dejar de advertir los esfuerzos y las pulsiones de su torso, por sacárselo de encima, hasta que ya no pudo mas. Apaleada, se aflojo y detuvo su marcha mirando a través de papeles de colores escritos con lagrimas. Mientras el macho, en su brutal goce, solo podía pensar en blanco y negro.
Mi cuerpo impugnaba esta  acción que no podía irrumpir así, en mi simple y ordinaria vida en donde  los niños juegan y sueñan con viajar. Incrédulo, me quede paralizado. Mudo.
Hubiera querido cambiar mi nombre en ese momento.
En secreto: evoco esa imagen con remordimiento, dolor y omnipotencia. Ayer.
Si tuviera un deseo, seria no hablar mas. Si mi voz fuera verdad,  y si fuera posible,  la enviaría como un grito exasperado. Hoy. 
No obstante si pudiera hablar por ella. tampoco hablaría mas. No hablar mas. Hasta que el deseo, pudiera clamar por el  perdón, y ceder en el olvido.  
Andrés se levanto triunfante, invitándonos a que lo imitáramos con orgullo en esta tenebrosa convocatoria a cada uno y con ella, gravitando la extensión de su arrogancia. Dóciles y obedientes el resto de la jauría, aprueba.
El desfile comenzó, acordando que el ultimo de la fila, seria yo.
La hembra debilitada ya no ofrecía resistencia. Imaginaba el ahogo. Imaginaba cada penetración, no podía concebir ni percibir la sensación de ese útero, cada esfuerzo, cada monto de semen, cada amante, cada agitación y gemido. Sabia que no podía hacer lo mismo.
Llego mi turno, expresando por el tiempo del ultimo combate.
Llego.
La manada ya satisfecha, a la expectativa  de mi actuación.
Esperaba.
Paralizado, comencé a pisar la senda marcada entre la hierba y maleza, fui acercándome hacia el árbol,  entre los arbustos y alrededor de su alma. Estaba aterrado, escuchando a lo lejos, los gritos de aliento de las bestias. No me interesaba esa prueba, convencido hasta mi medula que no lo iba hacer, aunque me forzaran. La curiosidad y mi ansiedad me arrimaban cada vez mas a ese cuerpo, no podía. Lo sabia.
Con un esfuerzo insufrible y pesado de mis pies de plomo, me fui aproximando.
Tirada en el suelo con la ropa hecha jirones, exhausta, desvalida, congelada de piedad. En el dolor de la sombras, su desencajada mirada se encontró en la mía, una mirada azul llena de llanto y tormento..
Me acerque tomándola de sus manos agitadas, susurrando mi disculpa, por lo que había sucedido.
No me pudo responder, y sonrió oscuramente.
La fuerza, destruye el alma.
Me costo un trabajo inusitado desprenderme de sus manos, y no mirar lo que de ellas se había despegado. Yo también temblaba, tenia aun mas miedo de afrontar su cabeza desnuda, ya sin rostro. Una mascara de terror y resignación ante la cual no me podía reencontrar. Toque su cabeza, con una mueca de compasión.
Y llore.
Salí de allí corriendo, huyendo. Perseguido por detrás, sentía la impulso del empuje. Escuchando la resonancia de distantes gritos salvajes, que la banda pronunciaba en un acto de frustración, zapateando sobre la tierra por el inevitable fin de aquel glorioso espectáculo.  Me incitaban hacerlo, pero no pude, no quise. Se burlaron de mi, condenando mi cobardía y impotencia.
Ella quedo tirada allí, como carne.
Recuerdo su mirada de súplica, y muy atrás un eco que aun abriga el fuerte viento, festejando la muerte del amor. Tampoco yo había pedido venir a este mundo. Como un hombre de nieve bajo de la lluvia torrencial, no pude regresar al bosque,  y hasta el día de hoy no me lo perdono. En ese funesto amanecer agradezco el accidente que completo mi entereza. Convertido en un hombre joven y arrepentido, Regresamos aquel pueblo con “mentalidad de ciudad”, desenterrando las huellas imborrables, estampadas para siempre.  
Soy bueno para el amor,  y soy bueno para el odio. Mi dificultad esta en el medio, cuando mi corazón se convierte en madera.
Andrés me vino a buscar al siguiente día, festejando que había comprado su nuevo rifle, calibre 22, me intimidó a que lo acompañara. Apuntándome (nunca me entere si era en serio o en broma) insistió con ímpetu, hasta que finalmente partimos bordeando la ruta de la costa, fuera ya de la rumbo al pueblo.
Intrigado por la revelación de una respuesta a lo sucedido, me dejaba llevar otra vez por el mismo camino angosto, El apuntándome, orillándome entre la arena y el agua. Llegamos lejos, a una vieja mansión abandonada frente al mar, en uno de los nichos del techo, habían hecho nido las gaviotas. Invisibles, se escuchaban los silbidos de las crías. Con perfecta puntería, Andrés comenzó a disparar repetidamente, una y otra vez, hacia aquel oscuro hueco.
Hasta que acabo la munición y se apagaran los suspiros.
Sentado de espalda a la casona, y mirando el mar, llore hasta que cayo la tarde. En silencio.
Distinguí un crucero fundirse con el horizonte, y me convertí en su pasajero imaginario.
Andrés había desaparecido, me había quedado sin respuestas.
Anocheció.

                                                     Hoy, después de cincuenta años de este hecho, la gente cree que soy un artista. Yo no.

De Andrés no supe mas nada.                                                     


Epilogo:
Un shock que representa y expresa un repulsión ante lo desconocido, mezclando con un profundo placer de encontrar lo conocido; lo desconocido siendo una palabra exterior, extranjera que viene inoportunamente a decirnos lo que ya sabíamos.
Lo mas conocido e intimo de nosotros mismos .
La sorpresa no es encontrar lo nuevo, o reencontrarlo.
La sorpresa es reencontrar lo antiguo de lo nuevo, aquello antiguo que nos pertenece y que ahora nos vuelve desde afuera en un momento inesperado y a través de la vía de ese otro: un fantasma del pasado.
Un reconocimiento.
En esta formula tan conocida que dice:  “Nunca había pensado en eso”

Lucido del Alba (Pablo Bobbio).
Houston, Enero, 2016.

Tres historias elegidas

Evocación

 
Cada segundo, cada paso, uno a uno, han sido designados para que te piense.
Agitando. Agitado.
Para estremecer las masas que aun quedan de cerezas. Dulces.
Sin sentido. Un telón de cordones rojos.
La vida los pone en el cielo a los que creen en Dios.


Los amorosos.


Un tremor imposible de alcanzar, un temblor imposible de entender, de compartir.
Miles de jirones agachados ante lobos salvajes que salen de tu boca cada vez que me decís.. te quiero..te extraño.
Llenos de madera floreciendo y hojas de otoño que sin cesar se queman, tocando la música comprimida en el silencio.

 Del alma.

 Aun así yo también te peregrino.
Aun así los hombres de acero seguirán de guardia.

Sembrando su polvo de plata a cada paso, dejando huella, marca y firma para siempre.

 Aun así. 


Houston, 2013

HOY

Avanzar es una tensión constante de angustia y ansiedad.
Casi una sensación de claustrofobia.

Una sospecha enfermiza, a no quedarse quieto.

Encontrar la calma es sedante.
Perpetuarse en el lugar de pertenencia: un analgésico letal.

 Houston 2016

Seleccion de  Textos y  Poemas  

Conjuro o Lo que hay que decir.

Donde van las palabras que no se dijeron?
Y lo que anhelamos hacer y no hicimos?..
Aquello que planeamos decir y no dijimos.
Y lo que no nos permitimos sentir?..
Seremos compensados si lo que “no decimos”, se hundiera para siempre en el olvido.

 Sin registro. Sin memoria.

La existencia de lo que NO decimos, se cosecha en el cuerpo. 
Hace síntoma.
No desaparece, no sucumbe. Es una profecía que atiborra nuestra esencia callada.
Dolor, pesadilla e insomnio. Se transfigura en nostalgia.
Pulsión de muerte, en donde el deseo se abandona.
Incrustado en tinta invisible, y escrito en nuestro propio nombre, como un tatuaje indeleble.

Persiste. 
Aquello que no nombramos, se transforma en débito, en oferta pendiente.
Lo que no hablamos, se convierte en vacío, ahogo y frustración. 


En fracaso.
Lo que no decimos, no muere. Esta allí como un resto –residuo, agazapado.
Al igual que un asesino acechando. Esperando pacientemente.
Encapuchado, en el justo momento.


SALTA.


Y poco a poco, si no lo llamamos por su nombre, como un conjuro.
Y rompemos el hechizo. Nos mata.

                                                                                                                                                                          Houston, 2014.

Camarada                                                                                                                                                         ( para el portfolio  WAR  2016 )

 
Combate
Oscuro.
La sangre seca.
Confinado en mas de una estrategia ordenada.
Es la estación de los pájaros que rompen el silencio en inalámbricos lamentos.
Bayoneta. Ecos de guerra.
Agotada es la ofensiva iluminada por la vencida luna,.
Vi cuerpos despedazados. Olvidados. Por doquier.
Vi vidrios rotos, cemento agujereado y ventanas
donde resplandece la noche oscura como la sangre seca.
Vi cerca.
Esa munición que destinada para mi, fue desistida.
Sonido.
Me alcanza. Sin crónica ni clemencia.

Las moscas dan cien vueltas en una quebrantada porcelana de un blanco imposible .

Vislumbrando. Rumiando un ultimo soplo se filtra, la muerte
Emergiendo, golpea y hiere.
Por los huecos del tormento como un ciclópeo gigante, se desliza.
Interminable. Negra. Parte en partes.
Hacia el mismo destino, el mas próximo.
Corriéndose de mi. Apuntado certera a mi desconocido camarada.
Lleno de vida. Inmortal.

Para siempre. Tomándolo

Comrade

Combat
Dark.
Dried blood.
Confined in a more then one orderly strategy.
Was at the station where the birds break
the silence, with a wireless lament.
Bayonet. Echoes of war.
The illuminated offensive runs away by the losing moon,.
I saw mangled bodies. Forgotten. Everywhere.
I saw broken glass, cement and windows
with holes where the dark night shines like dried blood.
I saw nearby.
That ammunition destined for me, was withdrawn.
Sound.
Reached me. Without chronic or clemency.

Hundred flies around inside a broken porcelain. From an imposible white.

Glimpsing. It’s ruminating one last breath filtered the death
Emerging, hits and injures.
Hole of torment as a cyclopean giant slides.
Endless. Black. Part in parts.
To the same destination, the closest one.
Squirting. Accurate pointed to my unknown comrade.
Full of life. Immortal.

Forever. Taking him.


Houston, 2016.

Antes de irme.

Cumplo años, inesperadamente.
Aguardando, lo que estará por mudar aún y se concluya de una vez.
Pensé en morir mas temprano, y despedirme en paz.

                                                                                                         No fue posible.

Enlistado junto a otros hacia el final, me apagaré completamente.

Transformándome. Insistiendo en ser, un ser en retorno.
Con la certeza de la flecha descansada, en el justo ojo del blanco.
Donde no hay recuerdos.  Me detendré allí, por ultima vez. Frágilmente.
Un segundo, durara el llamado. Anuncio borrado e implacable.
Me detendré allí, por ultima vez. En tu presencia.

                                                                                                         Antes de irme.

Elijo dejar atrás los sueños, destaparme del abrigo de trapos manchados de dolor y de orgullo.

Exponerme una vez mas, con las marcas: las heridas cuarteadas.
Curandero demorado. Padre huerfano (preso aislado en la celda de la fortaleza).
Prisionero, que no alcanzo a ser memoria.
A la par y solos. Me recordaran por lo que no fui.
Elijo el santo-abandono-animal de los resentimientos, odios y alegrías.
Amarguras, esperanzas y esperas, que se caen en una intensa niebla.


                                                                                                         A la espera.

                                                                                                         Antes de irme.

Junto a millones de pedazos, irrompibles grises reparados. Colores sueltos que se van.
Ya no queda el tiempo reservado para batallas, ni adioses. Ni ensayos.
Calando cuerpo a cuerpo, en un instante corto, por delante.
En donde aun creo, nos podremos encontrar.
Como pude aguantar tanta vida?..
La sed ya se acaba y me gustaría hablar contigo, una vez mas.

                                                                                                          Antes de irme.


Houston, 2013.

Historia de un suicidio.

(Una historia inspirada en base a la narración de  Ramona Llach)

EL Y ELLA


ELLA murió hace un par de años, recuerdas?
Una vez EL le había dicho: ‘Haz lo que quieras, puedes tener amantes, viajar, … haz lo que quieras; pero déjame cuidarte.
Eso la encadeno a ELLA durante veinte años. De hecho hasta su muerte. ELLA no se atrevió nunca a dejarle, sabia que si lo dejaba. EL se mataría.
Hay muchas formas de amar. Hay, por supuesto muchas formas de amar. Llevaban años sin hacer el amor y se puede amar para poder amarse.
EL, su compañero, dos años mas tarde, en el mismo día de la muerte de ELLA: se mató.
La noticia me llegó anónimamente, por mail, se había arrojado bajo un tren.. Me entere que el 13 de Enero, segundo aniversario de la muerte de ELLA. Yo le había escrito un mail hacía tiempo, a EL, (viudo compañero de ELLA), y nunca obtuve respuesta alguna.
EL se mató así. Se acostó en las vías del tren, (supe entonces que no se había tirado debajo). Fue un suicidio perfectamente planeado. EL había comprado con una antelación de quince días un pasaje de tren para ir desde su hábitat,  al lugar donde pensaba suicidarse. Ese boleto caducaba justo el catorce de enero. EL se mató el trece, el mismo día que había muerto ELLA, dos años antes.
Parece ser que EL toda su vida se vestía con la misma chaqueta roja. Ese día se puso una oscura, supongo que para pasar desapercibido. Se tendió sobre las vías del tren con ese pasaje en el bolsillo y la foto de ELLA sobre su pecho, entre sus manos, y esperó a que el tren se acercara y le pasase por encima.
Cuando recibí la noticia. Mi hijo estaba allí, de luna de miel. Me pego aun mas fuerte.
El mail seguía describiendo algo mas, de cómo había sucedido. De cómo  ese, su mejor amigo y su mujer se enteraron.
Y casi al final del texto, EL escribía una frase que había marcado y definido dirigida a mi persona: “Cuéntale a P que mi amor me abandonó y con él se fue mi alegría de vivir.”.. Esa frase cayó sobre mí. Literalmente, se desplomó, como un peso enorme, del cual no sabía su existencia.
En el pasado todo había sido muy raro, cuando ELLA murió.
Se encerraron durante los dos meses que precedieron a su muerte, no atendían al teléfono, no contestaban mails, ni los míos o los nadie.
El correo se dejo amontonar en su puerta como una pila de papeles viejos y gastados. ELLOS no abrían el portón, ni siquiera a los amigos que eran íntimos de ambos.
EL la enterró sólo, sin ninguna compañía. Todos esperábamos que nos avisase al menos para el día del entierro.
EL había prometido que lo haría. Un día recibí un mail que abrí pensando que me daba la fecha. Sólo apareció una foto: la tumba de ELLA . En la lapida ponía su nombre, fecha de nacimiento y fecha de su muerte. Ni apellidos, ni lugar.
Y por debajo, EL puso su nombre  y la fecha de nacimiento seguida de un guión. Esa imagen fue terrible para unos. Fue espantosa.

A veces he pensado que quizás EL se mató ese mismo día.
Asi lo pensé, en el mismo momento en que abrí el mail. Y así lo inhibí muy rápido en mi pensamiento.
Además me daba una tristeza inmensa ver el nombre de ELLA ahí, sin apellidos, sin nada que indicara su pertenencia a una familia, a una historia…Ya sabía que EL, era un hombre extraño, cerrado, solitario. Cerebro matemático, sociólogo, informático…siempre encerrado en su habitación llena de libros y un laptop desde el cual trabajaba para una empresa internacional.
ELLA me había contado que había intentado dejarle muchas veces. Pero una vez, EL le había dicho: ‘Haz lo que quieras, amantes, viaja, … lo que quieras; pero déjame cuidarte’.
Y eso la ató a ELLA durante veinte años. De hecho hasta su muerte. No se atrevió nunca a dejarle.

ELLA tenia la certeza que si le dejaba, EL se mataría.
EL , cuidándola, se cuidaba. Se puede amar para poder amarse.
En todos esos años sólo lo vi una vez.
ELLA siempre venía a visitarme sola. Y no hablaba casi nada de EL , ni conmigo ni con nuestros amigos comunes. Para ELLA era un tema inquietante. De algún modo debió quererle. Si. 
EL después de enterrarla me mandó una caja con recuerdos. Entre ellos hubo uno que no lo entendí. Me mandaba una camisa que ELLA llevaba puesta el día que se conocieron, según me decía en una carta que también, encontré en la caja.
Era una camisa blanca, de un blanco indeleble, ancha…
La sostenía entre mis manos, la miraba, y podía ver a ELLA en esa camisa. Pero me preguntaba por qué EL querría que yo la guardara. Le escribí diciéndole que  ese me parecía un recuerdo de la intimidad de la pareja… que si quería se la devolvía.
Otra vez no recibí respuesta alguna. Pensé en quemarla y tirar las cenizas al mar, como suelen hacer las personas en una rito extremo.. Hacerlo, como un  protocolo de despedida.
Si, a ELLA le gustaba mucho el mar.
Por eso siempre decía que quería volver, porque añoraba el mar y lo necesitaba como el agua. Lo nombraba.
A los pocos días del mail que me comunicaba el suicidio de EL, conseguí el teléfono de ese amigo que me dio la horrible noticia. Estuvimos mucho tiempo hablando. Quizás hora y media, o más.
Si, así es.
Siempre pensé que EL era latino. No, EL era alemán, completamente alemán.
El día antes de suicidarse, viernes por la noche, EL se fue a cenar a casa de su mejor amigo. Este y su mujer se extrañaron mucho al verlo llegar con una botella de vino extremadamente cara. Tan cara, que no la abrieron.
La cena fue muy animada. Esta pareja estaba muy contenta porque EL parecía estar saliendo de la oscuridad y la desgana en que se había sumergido, desde la muerte de ELLA.
EL anunció al despedirse que ese fin de semana no le iban a ver porque se iba a visitar unos amigos al norte del país. Lo encontraron raro porque se conocían desde muchos años y no sabían que EL tuviera a nadie conocido allí. Era un hombre de pocos amigos. Muy solitario. Pero, les pareció un indicativo mas de que estaba realmente retornando a la vida. 
Su mejor amigo comento que al día siguiente recibieron un texto de EL. No lo abrieron hasta mediodía porque era sábado y tenía el celular apagado. Cuando lo leyó, el y su mujer temieron lo peor.
EL les decía que fueran a su casa y que ahí encontrarían una carta. Asustados, corrieron hacia allí. Leyeron la carta. Llamaron a la policía. Les confirmaron lo peor. La carta estaba al lado de una carpeta negra donde EL fue guardando todo lo que había escrito desde la muerte de ELLA. Especulaciones intelectuales de todo tipo sobre el suicidio, modos, etc., decía también que había buscado un veneno, pero que no lo encontró. Páginas y páginas en donde al final pedía disculpas al maquinista del tren. No decía nada para los viajeros, adultos, niños, ancianos y mascotas…
EL había elegido encerrado y solitario, una manera muy espectacular de matarse. En esa carpeta negra habían también los dibujos que ELLA había hecho en sus últimos veinte días de vida y de los cuales, su mejor amigo me había enviado reproducción escaneada de cada uno.
Sólo tuve fuerzas para mirar una vez. Silencio.
Ahora cuando observo esa camisa.. veo ese vestido…Siento mas que nunca que tengo que  reunirme con los amigos de EL y de ELLA, quemarlo y arrojar las cenizas al mar. Y mas que nada beber ese vino, el vino mas caro que heredamos como ofrenda!.. Y festejar la despedida de ese suicidio magistralmente planeado y de la mas puro linaje anglosajón.
Y como en todas las historias de pareja, hay un punto ciego.
Aquello que no debe verse, aunque cada uno lo divise, para que la pareja pueda continuar. Algunos pares saben usar ese velo de un modo creativo, otras parejas, no tanto. En el caso de ELLA y su compañero, no sabría explicar con certeza qué tipo de invención armaron. Lo que si puedo asegurar es que los síntomas han entrado en el mundo del silencio.  
Las otras parejas que conozco, parecen contentas por el momento, o bien han silenciado los síntomas o bien estos han desaparecido.
En las que sobreviven EL parece aceptar bien las condiciones para convivir con ELLA. Han alquilado un piso con una habitación en donde EL pone lo suyo y ELLA hace lo mismo, con lo de ELLA.
ELLA  ya no habla de su relación con él, y yo no pregunto.
EL tampoco. Veremos qué pasa. Se puede amar para poder amarse.
Por ahora a mi me bastan cosas muy sencillas…cada mañana, salgo al jardín y corto una rosa, le pongo una aspirina en un vaso de agua, la coloco en mi estudio y enciendo una vela.
No se me porqué hago esto, pero me hace bien.

                                                                                                                                                            Lucido del Alba, Houston, Marzo, 2016

Historia de un crimen perfecto

LO QUE NO SE QUIERE VER

La víctima, de sexo femenino, fue encontrada muerta a las 6:30 a.m. el primero de diciembre de 1948, bajo el pobre alumbrado público de un pueblo del interior. Eso, es básicamente todo lo que se sabe de ella.
Este caso en particular, es uno de los casos que tiene más desconcertado a las autoridades hasta ahora. Incluyendo el significado del texto escrito por la victima, que fue encontrado junto a su cadáver.
La mujer tenia la frente y los ojos vendados con una ancha venda, que cuando la retiraron en el espacio de los ojos, se encontraron dos huecos vacíos, operados por una mano educada en el arte de la cirugía.
Una cirugía de una técnica perfecta, impecable, y realizada.
Los escritos certeros de su diario intimo, hallados junto al cadáver dentro de un portafolio negro, narraban en detalle, lo único que se sabia de su pasado. Era una chica que odiaba a los demás por ser ciega. Había observaciones claramente escritas, con letra perforada, pequeña, prolija y femenina, remarcadas por alguien que había sido muy bien entrenado en el sistema de escritura Braile para ciegos, a través de esas palpables letras, mencionaba que odiaba a todos. Excepto a su novio amoroso.
El siempre había estado, estaba y estaría allí para verla y atenderla.
Todas las formas de identificación habían sido removidas de sus ropas. Eventualmente, la víctima, fue trasladada a la capital del estado, lo cual fue extraño, pues el registro dental y las huellas digitales no concordaban con nadie más que hubiera vivido ahí, o de alguna otra persona en todo el mundo.
Como si ella nunca hubiera existido.
La autopsia reveló una salud excepcional. Pasta a medio digerir en su sistema digestivo y una congestión en su cerebro y estómago, propia de una muerte por envenenamiento. Sin embargo tampoco se encontró ningún rastro de veneno en su cuerpo. Aunque, su bazo era tres veces más grande de lo normal. Los policías estaban realmente ansiosos y cansados a la espera de que el medico patólogo regresara para explicarles la causa de la muerte, la cual resultó ser:
“No tengo ni la más remota idea”, (o sea “causa desconocida”), como reza el certificado de defunción de la época.
Según el patólogo Jesús DiMarco, la mujer, de aspecto italiano, tenía entre treinta y treinta y cinco años de edad. Estaba en perfectas condiciones físicas. Media 1.87 mts. de estatura, ojos color castaño claro, cabello rubio y ligeramente grisáceo, hombros estrechos, cintura ancha, manos y uñas sin señales de trabajo manual, con el primero y quinto dedos de los pies de forma triangular, como los de un bailarina clásica, forzada por sus zapatillas de baile. Vestida impecablemente, con una blusa blanca de pequeños corazones bordados manualmente, pollera marrón, largas medias de nylon y delgados zapatos de taco bajo. Y, aunque hizo calor ese día, un suéter tricotado marrón y una chaqueta color rojo y negro de estilo europeo. Ninguna de sus prendas tenía etiquetas y no usaba sombrero.
Algo poco común en la década de los 40’, especialmente para alguien que vestía de esa manera. No tenía cicatrices. No portaba documentación de identidad, lo que llevó a la policía a pensar inicialmente que se trataba de un suicidio.
Cuando los agentes llegaron al lugar del crimen, percibieron que el cuerpo tenia su cabeza envuelta en vendas, apenas manchadas.
Su rostro se transparentaba anónimo, como un semblante detrás de esas vendas. Enviando intermitentemente, un secreto y enigmático mensaje, solo para aquellos sujetos que podían ver mas claramente sin inquietarse por aquella expresión. Su cuerpo no tenia señales de violencia o abuso, no había sido perturbado.
El brazo izquierdo estaba en posición doblada y el derecho extendido llevaba un cigarrillo sin fumar entre sus dedos crispantes y apretados como un nudo.
La búsqueda en los bolsillos reveló la existencia de un pasaje de autobús usado, desde la ciudad hacia el centro del pueblo, un cepillo angosto de aluminio para el cabello, un paquete por la mitad de chicles frutales, un paquete de cigarrillos casi completo, y una caja de fósforos. La parada del autobús perteneciente al pasaje usado estaba a unos 2100 metros, hacia el Norte de la ubicación del cuerpo.
Testigos que se presentaron para declarar coincidieron en que la noche del 30 de noviembre divisaron a un individuo de altura pequeña, parado en el mismo lugar, próximo a la institución de Sagrado Corazón de Jesús,  donde el cuerpo fue posteriormente encontrado.  Una pareja dijo que a las 19:00 vieron al hombrecito, estirar todo el brazo derecho, llevárselo hacia su rostro y luego dejarlo caer lentamente, como pesando o midiendo algo que lleva entre sus manos. Otra pareja que lo vio entre las 19:30hs y las 20:00hs —momento en que las tenues luces de la calle se encendieron— relató como en la parte de superior de la propia sombra, vieron moverse en la penumbra un hombre de pequeña estatura, agachándose y levantándose lentamente en una danza ritual. Encaramándose casi encima de esa forma amorfa, extendida en el suelo, que notoriamente era de un tamaño mayor que el.
Casi en la oscuridad absoluta, trabajando con empeño se proyectaban los movimientos bruscos, armónicos y precisos de las manos de dedos afinados. Durante media hora lo tuvieron a la vista, aunque finalmente conservaron la impresión de que había cambiado de posición y ritmo.
Luego incorporándose, guardo algo en un pequeño bolso, y se retiro a paso muy lento hacia el sur.
Comentaron los que observaron en la penumbra, que a su lado izquierdo el personaje dejaba abandonado un bulto atacado por mosquitos, que pululaban alrededor. Parecía un cuerpo humano que no reaccionaba. Pensaron que podía estar muerto, olvidaron de inmediato, esta idea macabra, evitándola. Era mas confortable creer en un borracho dormido. Decidieron no investigar más a fondo, ya que fue el miedo quien no les permitió acercarse y huyeron asustados.
Recién por la noche del otro día, se enteraron de este macabro hallazgo.
Cuando el cuerpo fue descubierto en la mañana siguiente, permanecía en la misma posición observada por los testigos en la noche anterior y comenzado a despedir los aromas del dulce y pútrido olor de todo cadáver, inclusive el de los cadáveres humanos.
Se concluyó, al realizarse  la autopsia, que la hora de la muerte fue alrededor de las 02:00 de la mañana del 1 de diciembre.
El corazón tenía el tamaño grande, y era normal en todos los demás aspectos, los vasos pequeños que normalmente no se observan en el cerebro eran fácilmente discernibles por congestión. La faringe estaba congestionada, y el esófago se cubrió con el blanqueamiento de capas superficiales de mucosa con un sector de ulceración en medio. El estómago estaba profundamente congestionado. No había daño en la segunda mitad del duodeno. Había sangre mezclada con alimentos en el estómago. Ambos riñones estaban congestionados, y el hígado contenía un exceso de sangre en los vasos. El bazo era enormemente grande alrededor de tres veces su tamaño normal  hubo destrucción del centro de los lóbulos del hígado revelados bajo el microscopio, hemorragia gástrica aguda, congestión extensa del hígado y el bazo, congestión cerebral y lo mas importante la ausencia de los globos oculares. Que habían sido extraídos con una limpieza y maestría profesional de cada una de sus conexiones nerviosas .
Sin embargo, más allá de descubrir que la última comida fue una empanada de carne de cerdo, tres a cuatro horas antes de la muerte, las pruebas y exámenes no consiguieron revelar sustancias extrañas en su organismo. El Dr. Jesús DiMarco, patólogo, concluyó: "Estoy convencido de que la muerte no fue natural, supongo que el veneno utilizado puede haber sido un barbitúrico o un hipnótico soluble”... Aunque el envenenamiento fue la principal sospecha, se llegó a la conclusión de que la empanada no contenía veneno alguno. Pero lo esencial fue que el legista, no pudo llegar ninguna conclusión acerca de la identidad de la mujer, y en segundo lugar la causa de su muerte. Además de la evidencia de que una persona fue vista en la playa en la noche del 30 de noviembre. Con los mismos rasgos particulares que habían sido observados al lado del cadáver por la pareja. Ninguno de los testigos le vio la cara.
Se llamó a los agentes federales especializados en identidad, para que ayudaran en el caso, pero los resultados fueron mínimos, y a pesar de que una fotografía de la victima y su impresión digital circularon por todo el mundo, nunca se logró una identificación positiva.
No  identificado, finalmente su cadáver fue embalsamado el 31 de diciembre de 1948, durante las vísperas del nuevo año. Es el primer registro de la realización de tal procedimiento en la historia de la policía federal y hoy se encuentra entremezclado, entre otros objetos de laboratorio, en uno de los armarios ubicados a mano derecha, de los corredores de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, en la capital de la provincia..
Cada hallazgo parecía incrementar el misterio. Descubrieron dentro el portafolio negro, que al parecer había pertenecido a su padre: aquel diario personal, donde faltaban paginas. Y una carta, donde ella le había escrito, a su novio, entre otras frases de amor denso, estas líneas:
 “Si solo pudiera ver el mundo, me casaría contigo”.
Los policías incluso descubrieron un bolsillo secreto, en la roja y negra chaqueta de la victima: un trozo de papel antiguo, muy liviano el cual igualmente doblado, en 5 simétricas partes que al desplegarse mostraba un firme manuscrito, con las palabras que decían.

                                                                                  “SOLO VEO LO QUE MIRO”

Se encontraron, además, algunas prendas con las etiquetas removidas, conjuntamente con  la chaqueta roja y negra de bolsillo secreto.
En el curso de la investigación los hechos se comienzan a poner raros desde el momento que la policía descubre que, cinco años atrás, un desconocido dono un par de ojos para la victima.
Confirmando de muy buena fuente que el trasplante de los ojos, fue una operación extremadamente complicada.
Testigos, parientes y amigos, observaron en aquel período que, la paciente, (hoy la victima), al recuperarse y en el mismo momento en que por fin le retiraron el vendaje de sus ojos, fue capaz de verlo todo. Incluyendo la silueta de su novio, a sus espaldas, al cual no le presto casi atención. Y también fue corroborada  la reacción de lo mismos testigos presenciales, que afirmaron sin titubeos: que el principal deseo de la victima en ese preciso momento: Era poder leer.
Ver y leer, por vez primera, aquellas letras que habían sido reconocidas solo por su tacto, durante años.
Su novio totalmente inadvertido, pregunto desde un rincón oscuro de la habitación hospitalaria, en voz muy baja: “Ahora que ya puedes ver el mundo, quieres casarte conmigo?.. Ella respondió desde la distancia y sin mirarlo, que tenía cosas mas importantes que hacer, y que lo primero mas importante para ella, era leer.
Al escuchar esto, cuentan los mismos testigos que cuando su cabeza se movió, levantándose en dirección a esas palabras. Y con su rostro renovado miro a su novio por primera vez. En una mueca de espanto percibió que su novio, era ciego. La apariencia de sus párpados cerrados prolongados por la piel suave debajo de las cejas, con una cicatriz apenas perceptible, casi sin rastro. Fue lo que mas la impresiono. No se lo esperaba así, no era así como lo había imaginado. La idea de mirar y ver lo que no se quiere ver, por el resto de su vida era intolerable. Con un coraje y un enojo de una ira incontenible, le juro a viva voz que jamás se casaría con el  y que a partir de ese momento no lo quería ver nunca mas.
Su novio se retiro de inmediato del lugar.
La dejo mirándose en sus primeras lagrimas.
Días mas tarde le escribió, (según el diario personal de la victima) una nota:  “Cuida bien de tus ojos, mi amor, porque antes de ser tuyos fueron de la persona que fue apta para dártelos a partir de su ilimitado afecto. Espero que puedas ver a través de ellos todo aquello que aquel no pudo ver y no quiso ver. Úsalos bien porque son prestados”.
Aun así, y con estas pruebas insuficientes, era imposible involucrar al novio. El era el principal sospechoso.  Pero la noche del crimen el estaba haciendo sus cursillos bíblicos y tenia testigos contundentes, rodeado de otros compañeros del seminario religioso. Además siendo ciego, hubiera sido incapaz de realizar una operación quirúrgica de semejante magnitud. Era contador publico empleado de gobierno, por la oficina de recaudación de impuestos. Sin ninguna experiencia en el campo de la medicina, o de la veterinaria, o de otra índole vecina. Por lo que su persona quedo fuera de toda sospecha.
El texto. Como un enigma, había quedado marcado para siempre, en el pensamiento de los detectives de cabecera.
Esto fue señalado una vez que la policía hizo una búsqueda a través de lingüistas y analistas del lenguaje tratando de resolver si el texto tenia algún otro significado. O si estos manuscritos, el especial el ultimo en tinta roja, a la luz de antiguos acertijos aborígenes pudiera alcanzar alguna respuesta.
En el verano del 49’, aparece un insólito y nuevo testigo, menciona que encontró una copia de otro texto en un papel de la misma calidad y tamaño, (igualmente desdoblado en 5 simétricas partes), en el asiento trasero, de un auto abandonado frente a la puerta de la Biblioteca Publica del Pueblo, dos semanas antes de que el cuerpo fuese descubierto y a una hora de la locación donde la victima fue encontrada. Este dato aparece como una nueva credencial o prueba que les fuera a demostrar una mínima pista o ayuda. (El testigo, no había hablado antes porque nunca tuvo noticias de este caso hasta el presente).
El texto decía, en palabras manuscritas.

                                                                        “EN LO QUE MIRO SOLO VEO”

El reverso del papel (como en el anterior), estaba en blanco. La policía comenzó una búsqueda por todo el país y el exterior para encontrar la copia de ese papel, del mismo gramaje y que tuviese un reverso en blanco similar. Esta prueba contenía alguna pista que convertiría el caso en “aterrador”?..
Una muestra y una foto del pedazo de papel fue enviada a la policía interestatal y divulgada al público en general. Asombrosamente después de 23 días, apareció un sujeto de sexo masculino,  conduciéndolos hasta un hombre anciano, quien les reveló que había encontrado una primera elaboración artesanal de esa pasta de papel, en el año 1939. De muy rara y reducida fabricación y de un tiraje extremadamente corto, y agrego que la elaboración fue suspendida, ya que luego de una extensa investigación, múltiples tests microscópicos indicaron que el pedazo de papel contenía, rastros de fibras ópticas humanas, disecadas y mezcladas en su textura sin explicación alguna. Lo mas extraño aun es que en la totalidad de esa única pila de 500 hojas, localizada en una vieja imprenta abandonada, en la villa de Mulah, en Siria, aparece otro mensaje insospechado. Exactamente entre las hoja 250 y 251, puntualmente en el medio de la misma. Se encontró para asombro de los investigadores, un pedazo de papel de la misma medida y calidad doblado al igual que los anteriores, en 5 partes simétricamente iguales, y que al desdoblarlo, reiteradamente mostraba un nuevo texto manuscrito esta vez en tinta roja, que decía.

                                                                       “SOLO VEO LO QUE QUIERO VER”

La notable diferencia es que en esta oportunidad la escritura de la mano muestra por debajo, marcas de lápiz, apenas percibidles. Presumiblemente un aparente código antiguo.
El hombre que lo encontró, de origen y religión musulmán, dijo no saber nada acerca de la conexión de la resma de papel, ni de su origen y mucho menos del caso, hasta que vio un artículo en el diario local. La identidad y ocupación del hombre fueron mantenidas en secreto por la policía a pedido del mismo hasta el presente.
La conclusión es que, no hay símbolos suficientes para establecer un patrón.
Los símbolos existentes e escasos pueden ser un código complejo o un sinsentido de una mente enferma. Hasta el día de hoy, no ha sido posible dar una respuesta satisfactoria.
Esto llevó a la policía a teorizar repetidamente, acerca del suicidio por envenenamiento, a pesar de no tener otra evidencia que apoye la teoría. Al cuerpo le faltaban los globos oculares, no tenia evidencias suficientes de veneno alguno, además de que sus ojos habían sido extraídos sin dejar mas que el rastro de una cirugía estética magistral. Y el texto?.. Era el texto el resultado de una mente perturbada, o tal vez de aburrimiento crónico?
Resulta, que no. Sigue consistiendo en un acertijo, un código secreto, del cual hasta ahora se ha podido descifrar una parte, transcribiéndose en esta forma establecida :

                                                       “SOLO VEO LO QUE MIRO”    =    LO QUE VEO ES LO QUE MIRO

                                                   “EN LO QUE MIRO SOLO VEO”    =    SOLO MIRO EN QUE LO VEO

                                              “SOLO VEO LO QUE QUIERO VER”    =    LO QUE QUIERO VER, LO VEO SOLO

En intentos más recientes por resolver el caso, nadie pudo descifrar racionalmente el enigma. Pero lo importante y digno de hacer notar, es que hay testigos fehacientes, que algunas personas que intentaron descifrarlo. Aun sin obtener resultado alguno, ni por accidente o casualidad.
Se las ve mas felices y contentas, que antes.
Se atinó a descubrir recientemente, que las letras no son aleatorias, son un misterioso código cifrado con el que nadie está familiarizado. Considerando que un conjunto de personas medianamente inteligentes, lo han estado intentando descifrar por más de 60 años, quien lo pueda resolver recaudara la mayor de las recompensas y estará casi a punto de volverse famoso e inmortal. Sin duda alguna, esta será una elección puntual, que le hace responsable como parte integrante del grupo de lectores de esta historia. Buscadores de una respuesta ilusoria. Que como tal…nunca se concretara.

                                                                                                                                                         Lucido del Alba, Houston, Marzo, 2016

 a b l o   B o b b i o   Ph.D